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Cuando pensamos en comprar una segunda vivienda, el sueño de muchos es que ésta sea en una ciudad diferente a la que vivimos. Y por lo general pensamos en la playa.

Cuando pensamos en comprar una segunda vivienda, el sueño de muchos es que ésta sea en una ciudad diferente a la que vivimos. Y por lo general pensamos en la playa. Un lugar al cual podamos escapar para buscar tranquilidad, aire puro, pero que ojalá no nos tome muchas horas de viaje, y por qué no, que podamos arrendar por temporada.

Es por eso que la costa de nuestro país resulta una buena alternativa a la hora de pensar en una segunda inversión. Pero, antes de decidirnos por su compra, debemos tomar en cuenta algunos consejos de nuestro experto Cristian Lecaros, Gerente General de Inversión Fácil,  quien explica que “sí es recomendable tener patrimonio inmobiliario diversificado en diferentes zonas geográficas, sólo sugeriríamos que esta propiedad en la costa tuviera un eventual doble propósito por si los flujos familiares se vieran mermados. Para esto sería importante que la propiedad tuviera una ubicación interesante que permitiera arrendarla a amigos o a terceros, para que de esta manera al tener una fuente de ingresos adicional, se minimizara el riesgo de que el comprador de segunda vivienda cayera en insolvencia por no pago del dividendo”.

Otra recomendación es que la propiedad a elegir sea más bien pequeña para que su costo de mantenimiento sea lo más bajo posible y no se transforme en una sobrecarga para nuestras finanzas. También es importante fijarse en el tipo de construcción, el número de dormitorios y baños que tenga nuestra inversión, además del equipamiento como piscinas, quincho, gimnasio, áreas verdes, lavandería, etc, así como también cuán lejos está de la playa, lo que incidirá en el ahorro del uso del automóvil y le dará un atractivo adicional a nuestra propiedad.

Con respecto al lugar geográfico que más conviene si pensamos en una segunda vivienda, por ejemplo pensando en ciudad o región, Lecaros comenta que “ante un escenario de mayor incertidumbre futura, impactados principalmente por la baja del precio del cobre en nuestro país, nuestro consejo sería el de comprar una propiedad en la costa, evaluando siempre su uso alternativo como inversión, con el propósito de no tener una carga financiera traducida en el dividendo, para así evitar que este sea pagado en un 100% por el propietario, y por el contrario, poder disminuir estos costos a través de los ingresos por arriendos generados por dicha propiedad. De ahí que unidades más pequeñas y ubicadas cerca de la zona costera podrían cumplir este doble rol de descanso y conectividad, pero a la vez de una mayor demanda por arriendo, disminuyendo el riesgo de un incumplimiento en el pago de dividendo de una potencial compra. Además, siempre que la propiedad no se encuentre arrendada, podría ser usado por la familia del titular”.

 “Adicionalmente, y de forma particular, zonas como Viña del Mar o Valparaíso tienen en términos generales un flujo de movimiento durante toda época del año que mejoran definitivamente sus perspectivas de rentabilidad, al presentar menores tasas de vacancia y mayor demanda por arriendos diarios”.

¿Qué factores influyen para adquirir un departamento en la costa?

–       La Reforma Tributaria y el IVA para viviendas nuevas

–       Las cambiantes condiciones para el otorgamiento de créditos hipotecarios que determinaran mayores restricciones, con un porcentaje de financiamiento que aumentará desde un 10% a un 20%

–       Adicionalmente, las condiciones económicas tanto nacionales como internacionales están determinando condiciones negativas a futuro para tomar créditos a largo plazo, lo que implica el postergamiento de decisiones de inversión de esta magnitud.

Todo lo anterior, puede significar que personas podrían postergar su decisión de inversión en su segunda vivienda en las zonas costeras. Por lo que la sugerencia es a comprar en pre venta, blanco o verde, para obtener menores valores de mercado y poder elegir una mejor ubicación. “Además la compra en blanco permite la posibilidad de disponer de un plazo mucho mayor para pagar el pie del inmueble, lo que de acuerdo a los nuevos cambios exigidos por la SBIF a los bancos, le permitirá al cliente ahorrar el 20% que se comenzará a exigir a partir del 2 de enero de 2016, en vez de un 10%, minimizando el riesgo de no tener la aprobación financiera en el momento que se entrega el proyecto”.

Si un inversionista ya decidió que su próxima propiedad estará en la playa, es importante realizar un análisis de la oferta del sector a través de los diferentes portales o páginas web de los desarrolladores inmobiliarios, así como averiguar los valores de arriendos amoblados o sin amoblar que se estén solicitando en la misma zona geográfica en cuestión, para de esta manera tener una mayor certeza del retorno sobre su inversión o ROI.

“Un consejo fundamental es que si el departamento se arrendará amoblado, se debe revisar y presupuestar el amoblamiento del mismo, los valores de arriendos diarios en las épocas de verano, las tasas de vacancia anual, el costo de algún personal de aseo, costo de wi-fi, las cuotas de contribuciones, y un estimado de las mantenciones anuales que significará, entre otros. Además, dentro del análisis se debe de considerar el pago del IVA mensual si es que se optara por un  departamento que se arrienda amoblado, con el consecuente impacto en la rentabilidad”.